Frida Kahlo

Este mes es el mes de Frida Kahlo. No sólo porque es el mes en que murió, luego de una vida surcada por el dolor y el amor en iguales porciones, sino porque es el mes en el que ella nació… las dos veces que lo hizo. 

No, no leíste mal. Ella nació dos veces, originalmente el 6 de julio de 1907. Pero luego cambió esta fecha

El abrazo de amor...
“Autorretrato en la frontera”

al 7 de julio de 1910,  fecha de inicio de la Revolución Mexicana.

Este dato anecdótico no hace más que agrandar el cajón de peculiaridades de esta artista. Toda ella es mito y figura poderosa: patriota y precursora del movimiento muralista en México, de cuna privilegiada pero tan humana como el más pobre, convertida en icono del feminismo, de la mujer libre, de la perseverancia pese al sufrimiento. Sus pinturas eran consideradas surrealistas, aunque ella decía que en sus lienzos sólo plasmaba la realidad: cruda, irreverente, sin pedir disculpas y sin tener por qué hacerlo.

Vení, agarremos el tequila y brindemos por Frida: ¡Salud, dinero y amor!

Salud


Sin esperanza
“Sin esperanza”

Frida padeció de niña poliomielitis. La enfermedad le dejó como secuela una pierna más débil y delgada que la otra, motivo por el cual su vida estuvo vestida en polleras largas y coloridas. A los 16 tuvo un terrible accidente de tránsito, que provocó lesiones en su columna (fracturada tres veces), un hombro y pie dislocado, y su codo fracturado. Si esto no pareció suficiente, una barra del colectivo en el que viajaba atravesó su cuerpo por la cadera izquierda.

El accidente nunca abandonó a Frida, las secuelas la siguieron en forma de dolores crónicos, debilidad y depresión, además de las más de treinta cirugías que intentaron en vano mejorar su condición. Pero debido a todo el reposo que debía hacer, su producción pictórica aumentó: cuadros como “La columna rota” y “Sin esperanza” muestran su sufrimiento y padecimiento.

Naturaleza muerta - Viva la vida
“Naturaleza muerta – Viva la vida”

Hay una frase que dice “Una señora sabe cuando irse de la fiesta”. Durante los últimos meses previos a su muerte, Frida esperaba un final alegre, pero que le sacara el dolor que la consumía. Agradecida con su pasar por la tierra, decide escribir un hermoso “VIVA LA VIDA” dentro de una de las sandías del que se cree su último cuadro.

Dinero


Pese a que sus obras no se hicieron conocidas al inicio de su carrera, el costo de sus cuadros fue en aumento con el paso del tiempo. Incluso Madonna se hizo propietaria de un retrato de ella, “Autorretrato con un mono”, por un millón de dólares.

Dentro de las obras más costosas de Kahlo, podemos mencionar “Diego y yo”, “Raíces”, “Dos desnudos en el bosque” y “Autorretrato con el pelo suelto”, compradas en varios millones de dólares.

Raices
“Raíces”

Vistas como obras crudamente realistas, surrealistas  o primitivas, es imposible negar el encanto que nos impide despegar los ojos de sus pinceladas. Fue la primera artista mexicana a la que el Museo del Louvre expuso dos de sus obras (“La mesa herida” y “Las dos Fridas”) en la versión mexicana del gran evento en París de 1938: la Exposición Internacional de Surrealistas de la Galería de Arte Mexicano. Esta exposición contó con el apoyo de André Breton, líder del movimiento surrealista en Europa.

Amor


Pese a que ella misma denominaba el encuentro con su gran amor, el muralista Diego Rivera, como su “segundo accidente”, Frida amaba al hombre incondicionalmente. Más allá de las infidelidades de él hacia ella (incluso se dice que la engañó con su hermana menor, Cristina), Kahlo supo ver al hombre más allá de sus miserias, conectados por el arte y la política.

Frida y Diego
“Frida y Diego”
Diego y yo
“Diego y yo”

Diego, a su vez, la supo amar como podía, como mejor le salía: se ocupó de colaborar en los gastos de su convalecencia, la instruyó en la pintura sobre el mural. Sin embargo, lo más interesante que realizó hacia ella fue incitarla al uso de collares, aros grandes, coronas de flores y trenzados, símbolos del folclore mexicano que la elevaron en nuestros tiempos a una figura mítica y bien nuestra.

En obras como “Diego y yo” y “Autorretrato en la frontera entre el abrazo de amor de el universo”, “La tierra (México)”, “Yo” y “Diego y el Señor Xólotl” se resume gran parte de la relación de los artistas: su rol maternal en la pareja, el cuidado y respeto de Diego y sus recuerdos persistentes de él dentro de su cabeza. Pese a las subidas y bajadas de su relación, ellos se amaban, como podían y cómo deseaban ser amados. Y no hay amor más valiente que ése.

 

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