Es-pera

El otro día acompañé a mi papá al doctor, quien lo citó a las 16:00 y lo atendió recién a las 17:20, y recordé una frase que leí hace poco: “Que el médico siempre te haga esperar y te llame paciente, no es casualidad”. Ahí me di cuenta de que vivimos esperando por algo o por alguien, siempre esperamos. Es parte de nuestra naturaleza.

Esperamos el tren, el subte o el colectivo. Cuando pedimos un remis, nos dicen “Tenés media hora de demora” y esperamos a que llegue.

• Tanto para elegir a nuestro nuevo presidente como para jugar un mundial de fútbol, esperamos, ansiosos, cuatro años.

• Esperamos el 29 de cada mes para comer ñoquis o que llueva para comer tortas fritas; esperamos que todos tengan la comida servida para empezar a comer y, mi favorita, esperamos que alguien agarre la botella o la jarra para acercarle nuestro vaso y que nos sirva también.

• Esperamos que salga la segunda parte de un libro que nos dejó con ganas de más, en el cine esperamos que empiece la película, mientras vemos la eterna publicidad y los trailers de otros films, por los que decimos “a ésta hay que verla” (pero nunca la vemos).

• Esperamos el fin de mes para cobrar y nueve meses para nacer.

• Cuando le preguntamos a alguien cómo va una situación complicada, nos responde “hay que esperar”.

Esperamos a no aguantar más un dolor para ir al doctor, nos hacemos miles de análisis, esperamos los resultados.

Dolor de muela

Esperamos al amor de nuestras vidas o el momento adecuado para decirle a alguien cuánto lo queremos.

• Esperamos el día de la madre, del padre o del amigo para hacerles un regalo o simplemente para subir una foto con ellos a alguna red social.

• Esperamos las fiestas de fin de año para comer con toda la familia pan dulce y vitel toné; y el verano para comer choclos y tomar licuados en la playa.

• En el supermercado esperamos en filas eternas para pagar.

• Esperamos que se baje el que está sentado para ocupar su lugar.

• Cuando vemos un partido de fútbol, esperamos el gol.

• Cuando escuchamos una canción, esperamos el estribillo.

• Al mirar películas románticas, esperamos el beso entre los dos protagonistas y que el villano termine convirtiéndose en bueno. Y si sos como yo y te gusta mucho Titanic, la mirás hasta el final, esperando que, por arte de magia, Rose le deje un lugar a Jack en la puerta y se salve.  

• Esperamos cierto día de la semana para ver un nuevo capítulo de nuestra serie favorita o cierta hora para ver un programa en la televisión.

• Esperamos el domingo para comer en familia y el lunes para hacer dieta.

• Esperamos el domingo… ¡Para el nuevo número de PuntadasConHilo! 😉

Entonces, que no te moleste tanto esperar, no te desesperes y no te pongas ansioso. Tenés que ser consciente de que todo proceso y cambio lleva su tiempo, a veces indeterminado. Aunque creas que estás perdiendo el tiempo haciendo nada, te equivocás, porque estás haciendo lo más importante: Das lugar a que las cosas sucedan… Lo que sí, no esperes que la gente cambie.

 

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