Amor reciclable

Hoy desechamos todo. Lo que antes se guardaba por durar años, hoy dura un mes y a la basura. Lamentable es sabido que a los sentimientos le ha pasado lo mismo.

El otro día esperaba en la cola del súper cuando una señora me empezó a contar que tenía miedo por sus hijos, porque ya nada era como antes, y tenían 30 años, casa y carrera, y no una familia. Quizás para ella resultaba un horror o un error, porque probablemente haya sido madre y esposa a los 20 o antes, pero en lo que sí tenía razón es en que el amor tarda muchísimo en aparecer. O, mejor dicho, en aparecer y perdurar. 

Personalmente, siempre me derretí con la historia de cómo mis abuelos se conocieron, todos los años que pasaron juntos y todo lo que atravesaron. No me malinterpreten, no es que piense que deberíamos retroceder en el tiempo y dejar de lado los avances del pensamiento, pero es que cada vez que pienso en su pareja, me doy cuenta de lo descartable que es el amor, de cuánto cuesta demostrar (si sos cursi, te toman por tonto, ni se te vaya a escapar un “Te quiero”) y de lo rápido que pasa todo hoy. Puede ser que sea chapada a la antigua, un poco porque mi cuerpo me avergüenza, nunca tuve sexo en la primera cita, pero otro poco porque considero que lo mejor es que la persona que quiera estar conmigo, debe ganar mi confianza paso a paso y demostrarme que quiere estar a mi lado, porque sí creo en las etapas de la relación.

Amor descartable

Volviendo al tema de mis nonos: Ellos se esforzaban por permanecer juntos a diario y no sólo por el miedo al qué dirán si se divorciaban, sino porque era tanto lo que se amaban que no podía ser que cualquier cosa tirara la casa por la ventana y eso que eran totalmente diferentes en cuanto a personalidad.

Lo que me cuestiono hoy es por qué nadie vale tanto la pena como para comerse el orgullo en una pelea, ¡si éste no engorda! Tampoco digo que hay que agachar la cabeza, ni mucho menos dejar de lado nuestros ideales, pero ¿qué hay del famoso “los opuestos se atraen”? ¿No se supone que nuestro complemento en cuanto a una pareja será esa persona que, así como una pieza de rompecabezas, encaje en los huecos que tenemos? Léase: Orden vs. Desorden, Matemática vs. Letras, Deporte vs. Películas y así puedo seguir todo el día. Se supone que vamos a pelear con la persona que elegimos, es imposible encarar una vida sin una sola discusión, sino seríamos clones y no tendría nada de emoción, pero éstas no deberían ser un freno, sino más bien deberíamos usar las diferencias para que veamos qué tan locos estamos por esa persona, porque aquellos aspectos en los que coincidimos también nos han unido a nuestros amigos, pero ellos no son pareja.

Mi propuesta hoy es, ya que la ecología está en la sala de urgencias y se nos pide todo el tiempo cuidar los recursos, reutilizar y reciclar, ¿por qué no aplicar la propuesta en el amor? Y no, no estoy hablando de llamar a aquel ex que te destrozó para ver si esta vez funciona, lo que planteo es que cuando la relación se ensucie, se lave; cuando se rompa, que se emparche y que se reutilicen las palabras de amor que tenemos para las ocasiones lindas para enmendar las peleas con las que nos lastimamos.

Quizás, muchas relaciones terminan por no saber pedir perdón o perdonar, me imagino que también los errores que más duelen influencian en la llegada del final, pero creo firmemente que al amor hay que darle oportunidades, siempre que se piense que se puede seguir y no porque vayamos a estar solos hasta los 40, sino por el simple hecho de no dejar ir a las personas que pueden valer mucho la pena y hacernos más felices de lo que pensamos si dejamos de escondernos detrás de ese caparazón.
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