Protesta frenta a la Barrick Gold

¿Es realmente la ecología un problema de los países desarrollados? Quizás, cuando hablamos de ecología, en el imaginario popular pensamos en países como Alemania o Suiza, con grandes paneles solares y en “civilizados” ciudadanos separando sus residuos en bolsas. Esto no es casual: Los partidos ecologistas en Europa o las demandas ecológicas captadas por partidos centro-izquierda dieron un puntapié inicial. Por otra parte, las prácticas ecológicas parecen tomar cierta importancia en sectores medio-altos de la sociedad, en una suerte de esnobismo.

En el caso de Argentina, el physique du rôle es el de una persona que hace yoga, va al psicólogo, hace ejercicio y se preocupa por el medioambiente. Que no se entienda mal: Nadie critica estas prácticas en sí mismas, ninguna persona en su sano juicio podría estar en contra de la realización de actividades físicas, sino que forman parte de lo que Pierre Bourdieu denominaría “habitus”: Aquellas prácticas y costumbres que legitiman la clase a la que pertenecemos o queremos pertenecer

Ahora bien, volviendo al punto que realmente nos interesa, ¿por qué la ecología es un tema (o debería ser) un tema central de la agenda de cualquier gobierno?

El medio ambiente y el ser humano: Una relación difícil


Parece que el ser humano se encuentra atrapado en su propia trampa: En sus ansias de dominar la naturaleza, está causando su autodestrucción.

El sistema, como funciona actualmente, no es sostenible a largo plazo, el calentamiento global es un problema que alerta a nivel mundial y que está trayendo consecuencias más que críticas: Huracanes, grandes tormentas, derretimiento de polos, elevación del nivel del mar y lluvias ácidas son tal sólo algunos de los ejemplos que podemos dar del actuar del hombre y su relación con el medio ambiente.

Contaminacion del aire
(Foto AP/Martin Meissner, Archivo)

Los grandes capitales han tomado tal volumen que han podido escapar a cualquier tipo de regulación ¿Qué representa una multa de millones de dólares para una multinacional petrolera? Sus ganancias se suman por billones, todo esto sin contar el poder de lobby que poseen. Cuando hablamos de lobby, nos referimos a aquellas personas dedicadas específicamente a presionar y negociar con miembros del gobierno para obtener paquetes de leyes o beneficios especiales para la empresa que representan.

Hay razones para ser optimistas: En muchos países se han empezado a tomar medidas “verdes”, tratando de generar conciencia sobre el cambio climático y sus consecuencias. Sin embargo, las grandes potencias mundiales y los conglomerados empresariales más importantes se muestran reticentes a implementar estas políticas.

La contaminación y Latinoamérica


Ahora bien, hablemos de Latinoamérica. El problema de la contaminación, la ecología y el medio ambiente se acentúa mucho más ¿Por qué? Es bastante simple: Latinoamérica se caracteriza por ser un reservorio de recursos naturales único en el mundo, tornando la zona un foco de interés para cualquier gran multinacional. Por otro lado, tenemos gobiernos con estructuras porosas, endebles y que generalmente no pueden (o no quieren) hacer frente a estas compañías que ingresan, extraen todos los recursos naturales, contaminan el territorio y luego se retiran.

Las causas y motivos pueden ser diversas: Desde las estructuras político-jurídicas no suficientemente desarrolladas, pasando por altos niveles de corrupción, entre muchos otros factores.

Probablemente, el caso más ejemplificador es el de las mineras: el norte de Argentina, Perú, por dar tan sólo dos ejemplos, donde las grandes multinacionales mineras no sólo explotan a los trabajadores indiscriminadamente, sino que sus desechos contaminan todas las napas, de las cuales los habitantes beben. Muchas ONGs y organizaciones civiles se encuentran luchando por estas causas.

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En resumen, la ecología y los problemas ambientales no son problemas de primer mundo: Corresponden a los derechos más básicos de los individuos, a la preservación de su vida y al acceso a sus recursos básicos. Esto se acentúa más en América Latina por los pocos reparos que podemos imponer a las grandes empresas multinacionales.

Por esto es necesario que nos replanteemos qué debemos exigir a aquellos que nos representan, pero también qué debemos exigirnos a nosotros mismos como sociedad para que la protección del medio ambiente se vuelva uno de los ejes centrales de cualquier gobierno.

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