Casper

Convivir con otro ser humano no es para cualquiera. Hay gente que disfruta de la permanente compañía, hay gente a la que le agrada en su justa medida y hay gente a la que, por el amor de Dios, no le hables de eso, porque cobrás.

Bueno, tal vez no a ese extremo: sólo digamos que hay un grupo de personas que prefiere la soledad. Los han llamado “huraños”, “antisociales”, “tímidos” o simplemente “solitarios”. Ellos eligen no estar acompañados. El problema es que no siempre somos libres de decidir y a veces se nos impone un compañero de piso.

Amenaza

Ojos que no ven…

Este es el momento en el que me gustaría tirarles esa enseñanza de vida que siempre buscaron, pero que nunca nadie les dio. Pero hay una razón por la que no lo hacen: “Ojos que no ven, corazón que no siente” no sirve.


Son las dos de la mañana. Ponele dos y media, tres menos cuarto. Estoy viendo televisión en el living y entonces lo escucho: un golpe en la cocina. Giro la cabeza para mirar. La puerta que separa los ambientes está cerrada. Vuelvo a prestar atención a la pantalla. Phoebe y Rachel hablan sobre la prueba de embarazo que encontraron en el baño de Mónica. Rachel le pide a Phoebe que diga que ella es quien está embarazada y escucho más golpes en la cocina. Entonces ¿Qué hago?

Puerta cerrada

Me voy a dormir.

¿Por qué? ¿Ustedes qué harían? ¿Ir a fijarse? ¿Harían el clásico “oh, Johnny ¿Qué es ese ruido?”?

De ninguna manera: así empiezan las películas de terror. Si hay algo que aprendimos como público de dicho género es que nunca, jamás de los jamases, tenemos que investigar de qué se trata el asunto. Esos son los que hacen enojar a las fuerzas mayores. Esos son los que mueren.

Y si no vamos a averiguarlo, existen dos caminos que podemos tomar: El primero es negarlo; el segundo, aceptarlo. Mi consejo es tomar este último y charlar las cosas con el probable nuevo compañero de piso. Así hicimos en mi casa: No nos cruzamos y nos dejamos tranquilos.

El gato de Schrödinger


Claro que, así como la convivencia no es para todos, no todos compartimos las mismas creencias. Algunos podremos creer que un fantasma vive en mi cocina y otros podrán pensar que alguna vieja madera cruje porque el edificio es viejo o que alguno de los caños suena por el paso del agua.

El señor Schrödinger hablaba de un experimento en el que un gato estaba encerrado en una caja cerrada y opaca, junto con un gas venenoso y un dispositivo que, luego de un tiempo, podía activarlo, matando al gato. Pasado dicho tiempo, existían las mismas probabilidades de que el dispositivo se hubiera activado y el gato estuviera muerto y las de que no lo hubiera hecho y el gato estuviera vivo. Según el físico, el gato podía estar vivo, muerto o vivo y muerto a la vez.

Sheldon

Personalmente, no me gustaría abrir la puerta y encontrar al gato muerto.

En fin: Menos averigua Dios y perdona ¿No?

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Dolo Bolo
Tengo veintipico. Me jacto de capa, pero me caigo seguido por las escaleras. La risa, la escritura, los perros y la Coca light me son todo. Potterhead a morir.