El guionista

Antes de arrancar te advierto: soy guionista. Así que no esperes objetividad en este artículo.

Los guionistas somos seres especiales, a veces tan especiales que usualmente sólo nos entendemos entre nosotros. No es por creernos diferentes ni nada por el estilo, sino que muchas veces los guionistas compartimos el cerebro. Y en ese mágico momento, no sólo las palabras sobran, sino que agradecemos que así sea, porque logramos hacer que el otro vea de la misma manera que nosotros cómo concebimos una historia sin decir casi nada, armando visualmente todo.

Tal vez somos los más callados en una fiesta, pero internamente estamos guardando frases, movimientos y ambientes que queremos plasmar luego en papel. Muchos solemos llevar una libretita o tenemos mil grabaciones de voz en el celular por miedo a perder esa idea que nos parece maravillosa.

screenplay

Puedo nombrar mil tics adorables entre mis amigos y compañeros guionistas que, a la vista de otras personas, pueden parecer detestables, pero todo es cuestión de perspectivas. Es por eso que te invito a leer esta columna, sobre todo si tenés un amigo que escribe guiones y si no lo tenés, seguí leyendo igual, porque estas son las mejores (y las peores) cosas que te pueden pasar con nosotros.

1. Filmografía


Si tu amigo guionista está actualmente estudiando o trabajando dentro de lo audiovisual, preparate. Como el tiempo no es algo que nos sobra, intentamos mezclar trabajo con placer. Es así cómo te vas a encontrar un sábado cargando una película muda que ni sabés cómo se llama, ni quién la dirigió, pero que tu amigo trata de vendértela como fundacional o vanguardista en la historia del cine. La filmografía nos corre a los guionistas, ya sea para rendir un final o para buscar un poco de inspiración.

En contraposición, gracias a tener a un amigo guionista cinéfilo/seriéfilo, vas a encontrar obras de arte que te van a volar la cabeza y que no conocerías en al ámbito comercial. Tu bagaje audiovisual se va a expandir y si un día te preguntás “¿Como escribieron esta escena?” y nos mirás, nuestro trabajo está más que hecho.

2. Plaggio di Plaggio


Gracias a quemarnos las pestañas entre guiones, series y películas, podemos pavonearnos delante de otros marcando los plagios audiovisuales, desde el uso de planos hasta las tramas. Muchas veces estos plagios que vemos no llegan a ser tales, otras veces son homenajes. Tenenos paciencia. Lo lindo es que te podemos contar qué se esconde detrás de cada homenaje, como el carrito cayendo en la escalinata de Odessa o Citizen Kane en varios capítulos de los Simpsons.

3. La anécdota y la revancha


Hay una frase hermosa que dice “Rómpele el corazón a un artista y te convertirá en su mejor obra”. No podría estar más de acuerdo: la inspiración que da la tristeza es un río que recién baja el caudal cuando la herida está sanada y cauterizada a base de catársis artística.

Pero también nos nutrimos de tristezas y anécdotas ajenas, salvaguardándonos con la muletilla de “Esta historia pertenece al reino de la ficción…”. Seguramente estabas en el medio de una historia triste y viste a tu amigo guionista agarrando papel y lápiz o anotando en su celular, sin nada de tacto, algunos detalles de tu historia. También somos los pesados que pedimos que cuentes mil veces la misma anécdota (e incluso te interrumpimos mientras la contás) para tenerla bien sabida a la hora de escribirla.

http://blogs.ffyh.unc.edu.ar/suenosdeunguionista
Fiemte: blogs.ffyh.unc.edu.ar/suenosdeunguionista

Te pido, por favor, que no te enojes con nosotros, si le prestamos atención a eso es porque lo vimos y lo sentimos con tanta fuerza que tenemos que plasmarlo en nuestro lienzo, dejanos hacer una obra con tus desgracias.

Hay algo en escribir ficción fuertemente relacionado con la revancha, con el encontrar la respuesta correcta para poner en ese momento en que nos quedamos sin palabras cuando esa persona especial decidió irse. Danos una historia con final real, para que podamos crear una historia con un final soñado… (pero la autoría es nuestra, ¿eh?).

4. Películas gratis


No nos sobran personas que quieran leer nuestros guiones, por eso vamos a recurrir a ustedes. Es así como un día te vas a encontrar leyendo nuestra última creación, con nosotros mirándote de frente expectantes, en el peor de los casos. La mejor decisión que podés tomar es leerlo cuando no estemos, prestarle toda la atención y concentración que puedas y sumergirte en la historia.

guiones apilados
Fuente: Cadena SER

Los guiones son las únicas obras que no valen por sí mismas: incluso una obra de teatro puede editarse en libro para ser representada por múltiples compañías, pero el guión se crea para la cámara y si la cámara decide no filmarlo, vuelve a la estantería, donde espera su momento de gloria. Los guiones son material audiovisual estático, que espera estallar en colores y sonidos.

Al leer guiones estás leyendo películas, series, cortometrajes, etc… ¡y encima gratis! Leyendo nuestros proyectos, te sumergís en la historia más que con una novela, porque escribimos desde el presente y desde lo visual, apelando a la emoción, mostrándote y no tratándote de llevar con palabras que parecen decir mucho y al final no dicen nada.

5. Cierre


Por último y para cerrar la columna, me gustaría invitarte a un ejercicio. En todos lados hay historias para contar, por mínimas que parezcan. La pólvora ya fue inventada y no hay nada nuevo bajo el sol. Lo que sí hay es personas, prismas que refractan las historias de maneras tan diferentes que cada una merece ser contada. Si encontrás la gracia en una frase y lo emotivo en una simple acción, venite con nosotros: Historias sobran, guionistas siempre faltan.

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