banderas latinoamericanas

Se cumplen 200 años de la independencia de nuestro país. Si bien estas fechas sirven para fortalecer nuestro sentimiento de pertenencia hacia nuestra Madre Patria, es una ocasión perfecta para hacer una reflexión de cuáles son las principales luchas que ha dado nuestra Patria, cuáles quedan pendientes y, principalmente, dónde nos encontramos parados.

Ahora bien, algunos se preguntarán por qué deseo hablar de la Alianza del Pacífico en el marco del Bicentenario de nuestra Independencia. Espero que leyendo el artículo, todos puedan sacar sus propias conclusiones.

Mercosur o Alianza del Pacífico, dos modelos


Antes de continuar con la exposición, es importante hacer algunas aclaraciones o definiciones fundamentales. Tanto el MERCOSUR (Mercado Común del Sur) como la Alianza del Pacífico son organismos compuestos por distintos países (de la región, principalmente, aunque hay muchos países en carácter de observadores de distintas partes del mundo) que buscan un fin específico, ya sea económico, político, etc.; pero siempre en un enclave regional. Es en este “pequeño” punto, “cuál es el verdadero fin de la organización”, es donde encontramos el gran problema que guiará este artículo.

Reunion del Mercosur

El MERCOSUR fue creado en 1991, compuesto principalmente por Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay, aunque después se incorporaron Bolivia y Venezuela. El MERCOSUR nace con la idea de establecer un bloque regional, con varios antecedentes que no prosperaron. Si bien se establece que es un tratado de libre comercio o TLC, el caso del MERCOSUR se aleja un poco de lo que consideraríamos “libre comercio”.

Además de fortalecer los mercados regionales, entendiendo sus características y diversidades, busca la integración política, social y económica de los mismos. El MERCOSUR fue el mentor de otros organismos como el UNASUR y favoreció la formación de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños).

Argentina y Brasil son dos de los miembros más importantes, ya que forman parte del grupo de los G20, siendo Brasil el que aporta el 40% del PBI de este bloque. Sin embargo, no fue hasta mediados de la década del 2000 cuando se profundizó el aspecto político-cultural del MERCOSUR. Esto se debió a la llegada al poder de gobiernos progresistas o “populistas” que, acompañados por el elevado precio de las commodities, favoreció la expansión comercial. Quizás muchos recuerden el “no al ALCA” como uno de los hitos que marcaron la política regional durante esos años.

Por otra parte, la Alianza del Pacífico se presenta principalmente como un tratado de libre comercio regional. Si bien menciona la importancia que para este grupo tiene el movimiento libre de personas y no sólo de capitales, su perspectiva económica liberal está más que a la vista. Su objetivo es reducir aranceles comerciales, promoviendo una negociación con el Sudeste Asiático, entendiendo esta región como un futuro centro económico mundial. Sin embargo, no es su único “cliente”, ya que esta Alianza está “en línea” con el TTP o Tratado Transpacífico, del que son parte Japón y Estados Unidos.

Algunas críticas a la Alianza del Pacífico


Más allá de las políticas que definen a estos dos grandes grupos y que si bien para muchos la diferencia es sutil, si uno hace un análisis más minucioso, puede entender que hay dos formas de mirar la región y el mundo que chocan entre sí. Mientras que los países que conforman la Alianza del Pacífico se caracterizan por sus economías de carácter liberal y de exportación de materias primas, una fuerte apuesta del Mercosur había sido (ahora mermado por los resultados electorales de los países que lo componen) la industrialización, la promoción del mercado interno y el aliento al consumo.

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Los principales defensores de la Alianza del Pacífico apelan al PBI (Producto Bruto Interno) como medidor de la riqueza producida por un determinado país, mostrando cómo ha crecido este índice en los países que lo componen, siendo el caso más paradigmático el chileno. Ahora bien, hay una cuestión técnica no menor: el PBI no nos dice cómo se distribuye esa riqueza. Estos países cuentan con sectores económicos altamente concentrados y con la gran masa poblacional que queda prácticamente por fuera del sistema.

Por otro lado, los grandes beneficiados de ese tipo de tratados de libre comercio son las grandes potencias: los países potencia exportan todos sus productos manufacturados, mientras que los países más pequeños exportan productos con escaso valor agregado. Así, bajo esta aparente “igualdad”, se esconde una profunda asimetría en las economías. Si a esto le sumamos los efectos que tiene sobre las pequeñas y medianas empresas locales la importación sin arancel de productos extranjeros a un bajo costo, lo que se obtiene como resultado es un pequeño sector concentrado y un país con una economía fuertemente primarizada.

Conclusiones sobre la incorporación de Argentina a la Alianza del Pacífico


Los tiempos que corren son muy difíciles. El mundo está sufriendo todavía los coletazos de la crisis del 2008 y una oleada de gobiernos de ultra-derecha avanzan en Europa. Por otro lado, en nuestra parte del continente vemos un acercamiento más que peligroso de élites conservadoras que, con el apoyo de grandes grupos concentrados de poder, marcan el rumbo del continente.

Es por esto que la inserción o no en la Alianza del Pacífico implica un giro radical en la política que se venía implementando, implica una cierta mirada de la economía y del mundo. Es una cuestión de soberanía, es una cuestión de independencia, de una verdadera independencia…

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