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Sin duda, muchos hemos oído hablar este último tiempo del famoso “Brexit” en un tono casi apocalíptico, como un suceso que viene a arrasar con un gran orden establecido. Si bien hay muchos posicionamientos sobre este suceso tan reciente (y que tiene tantas aristas a analizar), resulta necesario hacer un repaso sobre qué es el Brexit, cuáles son sus principales causas y cuáles (se creen) que van a ser sus consecuencias, ya que estamos frente a un hecho que marcará la historia de Europa para siempre.

Antes que todo, ¿qué es el Brexit?


El término “Brexit” hace referencia a la medida apoyada por el pueblo británico de salir de la Unión Europea. Esta expresión es una conjugación de “Britain” y “exit”, es decir, la salida de Gran Bretaña. La Unión Europea está conformada por 28 países, teniendo entre sus principales medidas la de impulsar la libertad de movimiento de capitales y de personas dentro de los países que la conforman, bogando por la unidad política común, con la idea la “comunidad europea sin fronteras” como estandarte.

Para aquellos que hayan seguido la crisis griega que arrancó después de la crisis del 2008 (y se extiende en el tiempo), recordarán la expresión “Griegexit” para referirse a la misma situación, aunque con diferentes consecuencias y con un final distinto. Si hacemos un análisis un poco más minucioso, podemos ponernos a pensar en el impacto mediático y comunicacional que tienen estas nuevas “palabras”, cómo se instalan y tienen un efecto masivo sobre la población local y global. De hecho, los sectores que impulsaban la permanencia en la Unión Europea del Reino Unido intentaron (sin éxito) instalar el “BritReamin”. Quizás esto pueda parecer a simple vista irrelevante, pero es parte de la nueva disputa comunicacional de estos tiempos.

Volviendo a nuestro punto de partida, el pueblo británico a través de un referéndum, es decir, de una consulta masiva a los habitantes británicos, tuvo que responder la siguiente pregunta: “¿Debería seguir siendo el Reino Unido parte de la UE (Unión Europea)?”. Ante esto, lo votantes tenían dos opciones: “Remain” (quedarse) o “Leave” (irse). Esto fue parte de la promesa del primer ministro inglés al ganar las elecciones en el 2015, pero más que nada fue resultado del clamor popular sobre este asunto.

Los resultados fueron más que interesantes: tuvo un récord de participación, un 72% de participación, resultado que muestra la importancia de lo que se estaba debatiendo. Mientras que alrededor de 17 millones y medio de personas votaron por abandonar la UE, 16 millones y medio de británicos votaron por quedarse. Esto arroja porcentualmente un 51% contra un 49%, siendo el Brexit la opción triunfante. El Reino Unido abandonaba la Unión Europea y el mundo se sacudía.

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Causas y antecedentes del Brexit


La salida del Reino Unido no debe pensarse como un hecho aislado y atado a la coyuntura actual, sino que tiene raíces muy importantes en la lógica interna de funcionamiento de la UE, qué rol ocupaba el Reino Unido en dicha organización, y también —y no menos importante— la idiosincrasia propia de los británicos. En este punto hay que hacer una salvedad y quizás la más importante: hubo más que marcadas diferencias entre los votantes más jóvenes y los votantes mayores (sobre todo los mayores de 65 años, que lejos de ser una pequeña cantidad, fueron un número más que masivo), como también hubo diferencias en “zonas geográficas” (por ejemplo, los votantes cercanos a Londres votaron por quedarse, mientras que las zonas del Norte de Inglaterra, e incluso muchos escoceses, votaron por abandonar la eurozona). Si bien no vamos a profundizar en este tema, es importante entender que hubo mucho debate interno y que no fue producto de una decisión homogénea ni mucho menos.

Ahora bien, la inserción del Reino Unido en la Unión Europea fue muy particular. Si bien fue miembro fundador en el año 1993 y fue parte de su predecesora, la Comunidad Económica Europea, muchos países y socios definían su participación como “delicada”. Sin adentrarnos en cuestiones más técnicas, podemos poner un sencillo y claro ejemplo: la moneda del Reino Unido es la libra esterlina y no el euro, como en los otros países miembros. Si a esto le sumamos la concepción “isleña” del Reino Unido, de país independiente, que fija sus propias directrices y se diferencia de los otros miembros, podemos entender un poco más el porqué de esta medida.

Por otro lado, es innegable el crecimiento de partidos nacionalistas de ultra-derecha en Europa, en un espejo de lo que sucede en Estados Unidos con Donald Trump. Desde Marine Le Pen en Francia o partidos como Amanecer Dorado, con Nikolaos Mihaloliakosa a la cabeza, sin nombrar a los partidos de derecha alemanes y austríacos, están en un (nuevo) auge, que llama poderosamente la atención y a la vez preocupa. Sin embargo, no es la primera vez en la historia que ocurre que una crisis (en este caso, la que sacudió al mundo en el 2008 y de la cual muchos países no terminaron de reponerse) sea caldo de cultivo para ideas nacionalistas: la recesión, el desempleo y otros flagelos propios de Europa son asociados directamente con la inmigración, siendo ésta a su vez asociada con el terrorismo, y así continúa la cadena de asociaciones. Como vemos, el discurso de la ultra-derecha es bastante hermético y reaccionario (y con interpretaciones muy parciales y discutibles), pero que cala hondo en países con profundas tradiciones nacionalistas; no es casualidad que la mayoría de las personas que votaron por el Brexit sean mayores de 65 años, mientras que la mayoría de los jóvenes haya votado por mantenerse en la UE. Estos partidos pregonan una “recuperación del valor nacional”, estableciendo mayor control sobre las fronteras, recortando políticas asistencialistas, etc.

Como podemos observar, la orientación de esos partidos contrasta con la ideas y fines promovidos por la Unión Europea; y en el caso particular del Reino Unido, el trabajo que realizaron distintos sectores como el UKIP, liderado por Nigel Farage (un excéntrico nacionalista), con el apoyo parcial de algunos tories, parte del laborismo y otros espacios políticos, resultó ser más que efectivo.

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Consecuencias del Brexit


Establecer cuáles serán las consecuencias a largo plazo en este momento es imposible. Antes de seguir con el análisis, es vital hacer una aclaración más bien de carácter técnico, pero no menor: Si bien el pueblo británico votó por el sí, según el artículo 50 del tratado de la Unión Europea, se establece que la medida deberá ser comunicada a dicha entidad, establecer futuras directrices y resolver otras cuestiones técnico-administrativas. Todo esto sin contar que el referéndum puede no ser aprobado por el gobierno británico (cosa que difícilmente suceda, ya que sería un suicidio político). Todo esto da a entender que la salida de la UE va a pasar, pero, por lo menos, va a ser lenta.

Luego del triunfo del Brexit, el primer ministro Cameron anunció su renuncia, lo que implicó un desplome del valor de la libra esterlina como no sucedía desde 1983 y una contracción de los capitales de inversión, mientras que los capitales de refugio (como el dólar o el oro) se vieron en alza. Los primeros impactos sobre la economía británica son duros, acrecentando por la recesión que ya venía sufriendo. Esto es particularmente perjudicial para las colonias británicas, cuyas economías dependían mayormente del comercio con la UE; es en estas regiones donde la preocupación es más notoria. 

Por otra parte, los jóvenes han sido uno de los sectores más perjudicados (y uno de los más descontentos), ya que al no ser “ciudadanos de la gran Europa”, no pueden trabajar libremente y “moverse” con absoluta libertad por los miembros que integraban la zona euro, como pudieron hacer muchos desde que tienen uso de razón.

Ya entrando en una zona más especulativa, podemos pensar cómo afecta esto a Europa, si estamos frente al “fin del proyecto europeo”  y arrastrará a otros países a salir de la Unión Europea, como plantean algunos, o si será solamente un caso aislado, propio de las particulares del Reino Unido. Por ahora, eso es algo que sólo el tiempo nos podrá responder.  

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