Serie True Detective

El domingo pasado, el invierno finalmente llegó a “Game Of Thrones” en el episodio final de la sexta temporada y ¡Oh casualidad! Parece que también a mí me llegó el invierno, en lo que se refiere a series. Netflix ya me estuvo supliendo bastante (Daredevil, Jessica Jones, Vikings), pero el streaming hace estragos a la hora de saber cuándo parar y dejar algo para más adelante. HBO me hace esperar meses, lo mismo Fox con “The Walking Dead” ¿Qué se supone que tengo que mirar ahora?

Según mis “recuerdos” en Facebook, hace aproximadamente dos años estaba medianamente obsesionado con la primera temporada de “True Detective”. Esa clase de sana obsesión que uno desarrolla a veces con la serie favorita de turno, mezcla de esnobismo y fanatismo religioso, pero en dosis sanas; después de todo, se trata de ocio, nada más. Casi al mismo tiempo, mi inicio me hacía saber que uno de los protagonistas, Matthew McCounaghey, extrañaba ver a su personaje, Rust Cohle, cada domingo por HBO, según dijo en una entrevista con Rich Eisen.

Así fue que, interpretando estas señales como mejor me pareció, aproveché para buscar en el baúl de los recuerdos de mi computadora aquella primera temporada del policial, emitida en 2014, para ver si volvía a atraparme lo suficiente como para posponer un poco la búsqueda de algo nuevo. Y la verdad es que volviendo a ver la serie, tengo que admitir que yo también extrañaba un poco a Rust.

Entonces, quisiera enumerar un par de razones por las cuales deberías pensar en mirarte la primera temporada de “True Detective”, por si en una de esas estás en la misma situación con respecto a tu relación con las series y si no, también.

La creación del guionista Nic Pizzolatto es un policial que cuenta con muchos de los elementos típicos del noir: jóvencitas muertas, encubrimientos políticos, detectives quemados, pero con algunos giros que suman bastante para sacar algo novedoso.

Así, con el trasfondo de la ruralidad infinita de Louisiana, la visión del mundo de Rust Cohle —quien se define a sí mismo como un pesimista— choca constantemente con la realidad simple, por no decir básica, de quienes lo rodean, representada principalmente en su compañero Marty Hart (interpretado magnificamente por Woody Harrelson). Esta dinámica entre ambos, tensa y entrañable a la vez, recorre 17 años de sus vidas, entre los inicios de su relación y el resurgimiento de unos asesinatos con fuertes elementos rituales que creían haber resuelto hacía tiempo. Esta trama se resuelve en ocho episodios, dirigidos integralmente por Cary Fukunaga, lo que aporta bastante solidez a la hora de llevar adelante la historia.

True Detective

Lamentablemente, la segunda temporada, emitida en 2015, no siguió este camino. Si bien no deja de ser una buena serie, varios directores se hicieron cargo de un elenco más extendido —incluyendo a Colin Farrell, Vince Vaughn y Rachel McAdams— en una trama un poco más enredada. La crítica no fue del todo mala, pero en comparación a la sorpresa de la primera temporada y sin un personaje central fuerte e hipnótico que estuviera a la altura de la interpretación de McCounaghey, la diferencia se hizo sentir. Pizzolatto sigue trabajando con HBO al menos hasta 2018, pero la tercera temporada nunca llegó.

Una lástima, pero al menos la primera temporada sigue estando en el baúl para cuando llega el invierno. Una reflexión de Rust Cohle afirma que “el tiempo es un círculo plano; todo lo que hicimos o haremos, lo volveremos a hacer, una y otra vez”. Tranquilamente se podría aplicar eso a volver a engancharse con una serie.

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